La temporada Oscar de éste año va a girar en torno a 3 películas: Nine, The Lovely Bones y Invictus. Hay muchas otras que se comentan, pero éstas son las cabezas de cartel. De su calidad dependerá que sea éste un buen año para el cine USA, o un año bastante flojo. Si son 3 films brillantes, se llevaran el premio gordo. Pero... ¿y si no lo son?
La que menos fiabilidad me da en éste momento es Nine. Es la única de las 3 que se ha podido ver, y casi todos dicen lo mismo: una película buena, incluso muy buena, pero no brillante. Unas cuantas nominaciones, sí; algun Oscar, puede. Aún tienen tiempo para mejorarla. Algo más de fe tengo en The Lovely Bones. Peter Jackson, Saoirse Ronan y Stanley Tucci parecen seguros. Aunque la empresa es complicada, pues la novela no es fácilmente adaptable. ¿Estará a la altura de lo que se espera de ella? A mí, la que menos dudas me genera, es Invictus. No hay trailer aún, es cierto. Pero da igual. Es Clint. Sí, ese viejo de casi 80 años, famoso por sus spaghetti-western y por hacer de poli duro, es en estos momentos el mejor director del mundo. En pleno apogeo productivo como está, nadie en Hollywood es capaz de mostrar más sentimientos, y generar más emociones que él. Dirige, interpreta, se encarga de realizar una banda sonora minimalista y aún así maravillosamente expresiva. Apenas 5 notas al piano, es suficiente. ¡Pero qué notas! Clint lo sabe, los años se lo han enseñado; no importa la cantidad, sino la calidad. Y él sabe qué teclas hay que apretar para reproducir esa preciosa melodía que habla de lo que habita dentro de nuestra alma, de lo que nos guardamos, lo que escondemos, lo que no queremos que los demás vean, porque ni nosotros mismos queremos recordarlo.
No sé si Invictus será una obra maestra o no. Pero sólo que contenga una parte de esa melodía humana, será la favorita de éste año a todo. Clint sabe que teclas apretar. ¡Tócala otra vez, Clint!




